La sostenibilidad se ha alzado como uno de los grandes retos a los que nos enfrentamos como sociedad hoy en día. Una meta común que se materializó en la conocida como Agenda 2030, compuesta por los conocidos como Objetivos de Desarrollo Sostenible u ODS. Para alcanzarlos, el progreso tecnológico desempeña un rol sumamente relevante, donde las herramientas de medición están contribuyendo a la implementación de estrategias altamente efectivas. Una serie de sistemas que conviene tener en mente, evidenciando así las perspectivas de esperanza en lo que respecta al cumplimiento de los ODS de cara a la llegada de la próxima década.
El papel de los sumideros de carbono
Uno de los principales retos de sostenibilidad al que nos enfrentamos es el de reducir drásticamente los índices de CO2. Si bien es cierto que minimizar las emisiones resulta un paso en firme en dicha dirección, absorber dichas emisiones se antoja igualmente importante. Razón de peso por la que los sumideros de carbono en ciudades se están convirtiendo en una solución muy eficaz a la hora de alcanzar los ODS de la Agenda 2030 en aras de mitigar los efectos del cambio climático.
Los sumideros de carbono son ecosistemas capaces de absorber el CO2 y así evitar que llegue a la atmósfera; sin embargo, problemas como la deforestación están generando una pérdida de este recurso natural. En este sentido, la producción de espacios capaces de secuestrar y almacenar carbono en áreas urbanas es una solución de gran interés, incluyendo los bosques, los parques naturales o determinados tipos de suelos. Ahora bien, no basta únicamente con generar nuevos entornos que contrarresten las emisiones de CO2, es imprescindible cuidar de los que ya existen en el planeta.
Para ello, acciones como la preservación de los ecosistemas, la protección costera o la conservación de turberas son cruciales en los tiempos que corren. Todo ello empleando sistemas de medición de última generación, capaces de comprender en detalle cuáles son los índices concretos de absorción de cada sumidero y las necesidades concretas de las diferentes áreas en cada país. Asimismo, es importante reconocer la importancia de los sumideros de carbono a largo plazo, preservando su capacidad de absorción con el paso de los años para que los ODS sean una meta alcanzable y perdurable en el tiempo.
Sistemas de medición para frenar las islas de calor urbanas
Como bien venimos comentando, los sistemas de medición más modernos se han convertido en un recurso de gran valor en lo que respecta a la persecución de los ODS. Unas herramientas que emplean tecnologías vanguardistas como la IA para automatizar los procesos y mejorar los resultados en cada caso. Las cuales, además, ya gozan de un gran valor en la reducción de las islas de calor urbanas: unas áreas en las ciudades que tienen temperaturas sustancialmente superiores a las zonas rurales y que afectan en gran medida a los retos de sostenibilidad de la Agenda 2030.
Las islas de calor urbanas son perjudiciales tanto para el entorno como para los habitantes de dichas ciudades. Algunas de las variables que más están contribuyendo a este aumento de las temperaturas localizado son la impermeabilidad del asfalto y la falta de vegetación; no obstante, para frenar su impacto, el primer paso es medir en detalle la situación real. Al hacerlo, es más factible diseñar estrategias de mitigación con miras a la efectividad; tal y como se ha llevado a cabo en ciudades altamente problemáticas como París. Lugar en el que, tras evaluar los índices de temperatura, se van a ejecutar acciones como la plantación de 170.000 árboles y la eliminación de hasta un 40% de su asfalto. Ahora bien, las acciones de la capital francesa son solo un ejemplo de todas las medidas que poco a poco se van implementando en todo el mundo. Todo comienza con la detección de las anomalías espaciales con sistemas modernos, identificando las principales islas de calor urbanas. Un proceso basado en la acumulación y procesamiento de datos que, con las mejores herramientas, brinda una guía sobre cómo operar en cada área afectada. Los ODS son metas plausibles; pero, para alcanzarlas, hay que ponerse en marcha y recurrir a la última tecnología disponible.
